Desde su llegada a Kabuki Madrid, Silvia Ortúñez ha revolucionado la sumillería con una visión fresca y una maestría que va más allá del vino. Su reciente reconocimiento como la Mejor Sumiller del Año 2024 en los prestigiosos Premios Verema confirma lo que críticos y comensales ya sabían: Silvia es una referencia indiscutible en el sector. Al frente de una bodega con más de 600 referencias, su enfoque trasciende la selección de etiquetas y se adentra en la creación de experiencias sensoriales únicas, donde cada copa complementa y realza la propuesta gastronómica de Alejandro Durán.
Hoy, en Look The Luxury, nos adentramos en su universo para descubrir qué define su filosofía.
Silvia, ser nombrada la Mejor Sumiller del Año 2024 en los Premios Verema es un hito en tu carrera. ¿Cómo recibiste la noticia y qué representa este reconocimiento para ti?
Una sorpresa muy agradable. Agradecida, emocionada y súper feliz. Siempre es bueno que se reconozca el esfuerzo, la lucha y el sacrificio. Lo recibo como una carga de energía para seguir mejorando y dando lo mejor de mí en el día a día.
Gestionar una bodega de más de 600 referencias en un espacio de alta cocina como este debe ser un desafío apasionante. ¿Cómo defines tu criterio a la hora de seleccionar vinos y crear maridajes innovadores?
La búsqueda constante de nuevas referencias es obligatoria. No me gusta un tener un guion cerrado. Prefiero escuchar al comensal y después decidir. La magia del vino reside en la inmensa variedad de opciones. Más o menos acidez, fruta fresca, madura, sobre madura. Seco, dulce, mineral, salino… Un sinfín de opciones que nos permiten adaptarnos a los gustos del consumidor. Cada persona tiene una tolerancia, y un gusto a los diferentes matices que podemos percibir con un vino.


En los últimos años, la sumillería ha evolucionado hacia una propuesta más experiencial ¿Qué tendencias crees que marcarán el futuro del vino en la alta cocina?
Creo que estamos en un momento en el que al igual que ocurre con la cocina, la gente quiere disfrutar de momentos efímeros que se queden grabados para siempre en su memoria y registro gustativo. Sentir está por encima del saber. Disfrutar de cada sorbo y cada bocado en equilibrio. Creo que vamos por el buen camino, y la parte líquida está ganando protagonismo en la mesa. Cada vez tienen más peso las armonías. La parte sólida y líquida deben ir de la mano.
Vienes de una familia con una fuerte tradición hostelera y prácticamente creciste entre copas y barricas. ¿Cómo ha influido esto en tu vocación y qué consejo le darías a quienes aspiran a seguir tu camino en la sumillería?
Me siento muy afortunada por la educación que he recibido. Mi familia me ha inculcado valores muy necesarios para mi profesión. Entre ellos la capacidad de escuchar y ser empática. también el sacrificio y la humildad. En la sala, como en la vida diaria “trata como te gustaría que te trataran” Y, sobre todo, que disfruten de su profesión. Tenemos la suerte de hacer feliz a la gente con nuestro trabajo.
A lo largo de tu carrera, has explorado innumerables maridajes. Si tuvieras que elegir una combinación perfecta, esa que nunca falla y siempre te emociona, ¿cuál sería y por qué?
La única combinación perfecta es compartir mesa, brindis y sensaciones con las personas indicadas.









