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Sandringham Private Game Reserve, lujo sereno y conservación en el corazón del Gran Kruger

La nueva reserva de Sabi Sabi Collection combina 4.500 hectáreas de naturaleza protegida, suites integradas en el paisaje y una residencia privada de 1.100 m² en una propuesta que lleva el safari contemporáneo hacia un modelo más íntimo y consciente

En el Gran Kruger, bajo el perfil de las montañas Drakensberg y en un territorio marcado por la confluencia de cuatro ríos, una nueva dirección se incorpora al mapa de la hospitalidad de alta gama en Sudáfrica. Sandringham Private Game Reserve, inaugurada el pasado 1 de agosto por Sabi Sabi Collection, plantea una interpretación del safari en la que privacidad, arquitectura y conservación comparten protagonismo.

La reserva ocupa aproximadamente 4.500 hectáreas de naturaleza protegida y es el resultado de un proceso de rehabilitación ambiental desarrollado durante cuatro años. El proyecto ha permitido recuperar un territorio anteriormente degradado y convertirlo en un ecosistema sin vallas en el que la fauna puede desplazarse libremente.

Más que situar la naturaleza como telón de fondo, Sandringham la convierte en el elemento que articula toda la experiencia. La baja densidad de alojamiento, los safaris personalizados y una arquitectura deliberadamente integrada en el paisaje responden a una idea de lujo alejada de la ostentación y más próxima al espacio, al silencio y al tiempo.

Una arquitectura diseñada desde el paisaje

El centro de la reserva es su main lodge, situado sobre una curva del río Timbavati. El edificio reúne los principales espacios comunes y actúa como punto de conexión entre las distintas propuestas de alojamiento.

Terrazas abiertas al paisaje, restaurante, una selección de vinos sudafricanos, boma y firepit para las noches al aire libre conviven con un spa, gimnasio, biblioteca y un pequeño museo dedicado al patrimonio y al entorno natural de la reserva.

Materiales, tonalidades y volúmenes buscan establecer una continuidad con la sabana. Maderas, piedra y una paleta de verdes, tierras y colores neutros sustituyen los códigos más tradicionales del lodge africano por una estética contemporánea y contenida.

N’weti Camp, una lectura contemporánea del safari

Situado sobre una colina con vistas hacia el río y las montañas Drakensberg, N’weti Camp reúne seis suites bajo lona que actualizan la imagen tradicional de los campamentos de safari.

Cada una dispone de cama king size orientada hacia el paisaje, zona de estar, vestidor y un baño con bañera y duchas tanto interior como exterior. Grandes superficies acristaladas conectan las habitaciones con terrazas privadas dotadas de piscina infinita.

El uso de materiales naturales y colores inspirados en la vegetación permite que los interiores mantengan una presencia discreta frente al verdadero protagonista de la estancia, el entorno que rodea cada suite.

Shisaka Camp apuesta por una experiencia más reservada

Entre árboles de tamboti se encuentra Shisaka Camp, compuesto igualmente por seis suites de lujo con amplias zonas interiores y exteriores.

Cada alojamiento cuenta con terraza, sunken lounge, piscina infinita privada y su propio vehículo de safari, una configuración que permite organizar las salidas con mayor independencia y adaptar los recorridos a las preferencias de cada huésped.

Uno de sus elementos arquitectónicos más singulares aparece en las cubiertas. Unas estructuras inspiradas en la forma de un nido crean pequeños refugios elevados desde los que observar aves, leer o contemplar el cielo nocturno de la sabana.

Villas privadas para viajar en familia o entre amigos

Sandringham amplía su propuesta con las villas Diopi y Passanwarri, concebidas para huéspedes que buscan mayor independencia o estancias en grupo.

Ambas disponen de amplias zonas de estar, piscinas infinitas y vehículo privado para recorrer la reserva. Su configuración permite mantener el carácter residencial de la estancia sin renunciar a los servicios propios del lodge.

En un nivel superior de privacidad se encuentra Sandringham House, una residencia de uso exclusivo con 1.100 metros cuadrados y capacidad para un máximo de ocho huéspedes distribuidos en cuatro dormitorios en suite.

La propiedad funciona sin horarios predeterminados y dispone de un equipo propio formado por chef, mayordomo y ranger, además de un vehículo privado para los safaris.

Su diseño combina madera, piedra y tonalidades inspiradas en el bush africano. Una amplia terraza con piscina y vistas de casi 360 grados sobre el río y la reserva completa una propuesta especialmente pensada para familias o grupos que buscan disfrutar del entorno con total independencia.

El safari evoluciona hacia una experiencia más personal

La apertura de Sandringham se produce en un momento en el que parte de la hotelería de alta gama está revisando su relación con el entorno y poniendo el foco en experiencias de menor escala, mayor privacidad y una integración más cuidadosa con el territorio.

En este contexto, la nueva reserva de Sabi Sabi Collection reúne varios de los elementos que están definiendo esta evolución. Conservación, diseño contemporáneo, servicio personalizado y contacto directo con el paisaje convergen en una propuesta que busca preservar la esencia del safari africano mientras actualiza la forma de vivirlo.

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