Londres ha sido nuevamente el epicentro de la moda de lujo en septiembre de 2025 con una edición de la London Fashion Week que brilló gracias a las propuestas de diseñadores icónicos como Richard Quinn, Erdem y Burberry. Esta temporada, la capital británica ha reafirmado su identidad creativa con desfiles que fueron una oda a la alta costura, la tradición artística y la reinvención contemporánea.
Richard Quinn robó todas las miradas con su colección Primavera/Verano 2026 presentada en el majestuoso St John’s Smith Square. El desfile, diseñado como una ópera, contó con la presencia estelar de Naomi Campbell que abrió la pasarela. Acompañado por una orquesta en vivo, Quinn desplegó una serie de vestidos opulentos, agrupados por colores que iban desde el rosa polvo hasta el rojo escarlata, combinando siluetas clásicas con una meticulosa artesanía. Esta colección refina su sello de modernismo romántico y demuestra que Quinn es uno de los pocos diseñadores dedicados hoy a la alta costura clásica en un mundo dominado por el prêt-à-porter.



Por su parte, Erdem ha cautivado desde un emblemático espacio cultural, el Museo Británico, con una propuesta inspirada en la médium del siglo XIX Helene Smith. El director creativo Erdem Moralioglu ha plasmado en sus prendas una narrativa que mezcla historia, feminidad y técnica, fusionando tejidos tradicionales británicos como la chaqueta Barbour con detalles de época como levitas y lazos. Su colección destaca por esa capacidad de evocar el pasado en clave contemporánea, con un sofisticado juego de transparencias y texturas que rinde homenaje a las mujeres rebeldes a lo largo del tiempo.



Burberry, una de las casas legendarias que definen la moda británica, regresa a la London Fashion Week con una colección presentada en los jardines de Kensington, inspirada en los vibrantes festivales de música del Reino Unido y la psicodelia de los años 60 y 70. Bajo la dirección creativa de Daniel Lee, Burberry revitalizó la icónica gabardina y el emblemático estampado de cuadros con un giro audaz y colorido, mezclando cuero, denim y crochet. Esta presentación supone un regreso a las raíces británicas clásicas, con una frescura pensada para reconectar con las nuevas generaciones sin perder la identidad histórica de la marca.



Esta edición de la London Fashion Week ha puesto en evidencia cómo la creatividad y la tradición pueden coexistir con éxito en el panorama global de la moda, particularmente en una ciudad que sigue siendo un faro de innovación estilística, cultura y legado. La alta costura, la narrativa histórica y la reinterpretación moderna fueron los tres pilares que sostuvieron unas jornadas inolvidables para la industria del lujo.









