La Semana de la Moda de París 2025, celebrada del 29 de septiembre al 7 de octubre, reunió a las principales casas del lujo para presentar sus colecciones primavera-verano 2026, consolidando a la ciudad como epicentro de innovación, comercio y cultura de moda.
Celine presentó su segunda colección bajo la batuta de Michael Rider, que destacó por su elegancia comercial, con sastrería impecable, chaquetas de hombros marcados y pantalones de inspiración española. Los vestidos de cóctel se cubrieron de estampados pop-art y las blusas drapeadas evocaron togas contemporáneas. Un jersey de cachemira con el emblema ecuestre de Celine y el icónico pañuelo de seda, distribuido entre los invitados, reforzaron el foco en merchandising inteligente. El desfile tuvo lugar en el Parc de Saint-Cloud, generando un ambiente de equilibrio y serenidad en medio de una semana agitada por cambios creativos.



Chloé, en el debut de Chemena Kamali como nueva directora creativa, apostó por códigos bohemios y liberadores: bañadores vintage, bolsos y pendientes inspirados en gorros retro y sandalias con evocaciones veraniegas. La colección enfatizó la feminidad relajada y celebró la emancipación de la mujer con prendas cómodas, texturas artísticas y referencias a la historia de la maison. El front row congregó a figuras clave del sector, reflejando la atención sobre la transición interna de la firma.



Alaïa presentó una visión de geometría abstracta y multicultural en su nueva sede al norte de París. Pieter Mulier equilibró lo comercial con lo artístico, empleando materiales inesperados y elementos internacionales sin caer en la apropiación cultural. Destacaron las faldas de flecos, tocados etnográficos, abrigos de piel sintética y prendas de cuero trenzado, en una colección que homenajea el legado de Azzedine Alaïa mientras lo proyecta al futuro.



Valentino, bajo la dirección de Alessandro Michele, sorprendió con una puesta en escena llamativa basada en la historia de las luciérnagas («fireflies»), un espectáculo donde la artesanía italiana y el romanticismo se unieron. Los vestidos de alta costura, adornados con bordados manuales y tejidos fluidos, dialogaron con una paleta cromática potente y una selección de siluetas que reafirman el perfil creativo de la maison. La presencia de celebridades y personalidades influyentes subrayó el lugar de Valentino en el circuito internacional.



El debut de Matthieu Blazy como director creativo de Chanel era, sin lugar a dudas, el acontecimiento más esperado de la temporada. El Grand Palais se transformó en un universo celestial, repleto de planetas iluminados, para dar la bienvenida a una colección que fusiona la herencia icónica de la maison con la visión contemporánea y personal del diseñador francobelga.
Blazy optó por una escenografía espectacular que evocaba la inmensidad del universo, reflejo de la idea de que “todos observamos el mismo cielo”, inspiración que vertebró el desfile. La pasarela se inauguró con un conjunto sastrero gris, reminiscente del código masculino que Coco Chanel adoptó para liberar el cuerpo femenino y revolucionar la moda. Las chaquetas se reinterpretaron con detalles náuticos y mangas remangadas, y las faldas con aberturas aportaron una fluidez inédita y desenfadada.



El tweed, emblema de Chanel, ganó matices y ligereza: desde calados geométricos a tonos vitamínicos y transparencias. Las siluetas fueron protagonistas: trajes sobredimensionados, cinturas con guiños al jersey marinero y las flappers reinterpretadas dieron dinamismo a la colección. Las camisas, fruto de colaboraciones especiales, y los trajes de plumas mezclados con camisetas aportaron un toque de sofisticación desenfadada.
No faltaron guiños a la feminidad rebelde propia de los años 20, con cortes bob garçonne y collares choker en tonos vibrantes, todo un homenaje a la emancipación de la mujer. El equilibrio entre sobriedad y exuberancia, masculino y femenino, fue la tónica dominante, mientras el ritmo musical evolucionaba desde la clásica hacia una atmósfera electro contemporánea.
La ovación final a Awar Odhiang, protagonista del cierre, escenificó el nacimiento de una nueva actitud libre, audaz y fresca para Chanel. Como afirma Blazy, “Chanel es amor y libertad, una modernidad que nace de la historia”. Esta colección SS26 de Chanel no es solo una reinterpretación de los códigos clásicos, sino una declaración de intenciones para la moda contemporánea y el futuro creativo de la maison.









