Hay quienes no siguen tendencias, sino que las trascienden; así nace Hartis, una joven pero ya legendaria maison francesa que ha elevado el mobiliario a la categoría de arte, y al arte, al gesto íntimo de habitar la vida. Fundada por el joven autodidacta Hugo Besnier, con apenas 25 años y un espíritu visionario, Hartis encarna una nueva generación de lujo: elegante, silencioso y consciente.
El nombre Hartis nace de la palabra latina artis, evocando la maestría manual, pero es la H inicial la que lo eleva al universo del “Haute Artisanat” —la alta artesanía—. Cada creación es fruto de un savoir-faire que hunde sus raíces en el siglo XVII, en la época dorada de los ebanistas de Luis XIV, cuando el mobiliario alcanzó el estatus de arte mayor. En esa línea se inscribe, homenajeando con cada pieza la precisión del gesto, la nobleza de los materiales y el tiempo como aliado creativo.
La colección inaugural, Tour de Mains, es una oda a ese saber hacer ancestral. Cada silla, mesa o aparador ha sido concebido como una obra única: numerada, firmada, y realizada íntegramente a mano en talleres locales con materiales sostenibles —roble macizo, cuero natural, lana, piedra, bronce— seleccionados por su durabilidad, procedencia y belleza innata. La marquetería, el trabajo a gubia, el ensamblaje sin clavos, el cuero cosido a mano… todo en Hartis respira oficio y pasión.


Entre los iconos de la colección destaca la Mesa de Comedor Marqueterie, diseñada para reunir al menos a diez comensales. Su tapa, formada por 218 piezas de cuero pulido, es tan funcional como escultórica. El Sillón Ossature, ganador del premio FD100 a la excelencia del diseño francés, parece una estructura arquitectónica esculpida en roble, mientras que la Mesa Auxiliar Cintrage esconde bajo su tapa una caja octogonal de cuero: belleza y sorpresa en partes iguales.
La estética de Hartis oscila entre lo esencial y lo brutalista; las líneas son puras, casi silenciosas. Pero al mirarlas de cerca, uno descubre la delicadeza de las imperfecciones hechas a mano, el ritmo orgánico de los materiales, la serenidad que solo lo auténtico puede ofrecer.



En su vertiente más exclusiva, Hartis Ultime ofrece una experiencia reservada a quienes buscan dejar huella a través del diseño. Como si de una maison de haute couture se tratara, el cliente se convierte en co-creador de una pieza única. A partir de un simple trazo en papel, se inicia un proceso sin restricciones de tiempo ni límites de imaginación. El resultado es un objeto singular, portador de una historia y testimonio de un vínculo entre el arte, la naturaleza y el ser humano.
Hugo Besnier, sin escuelas ni dogmas, ha logrado lo que muchos diseñadores tardan décadas en conquistar: un lenguaje propio.









