Escaparse a la sierra para saborear una magnifica propuesta gastronómica se convierte en un plan perfecto para hacer que un fin de semana normal se convierta en inolvidable. A muy pocos kilómetros del bullicio urbanita de Madrid, en el municipio de Navacerrada nos aguarda Cedro. El encantador restaurante del Box Art Hotel Alpino donde su chef, el carismático Rubén Amro, nos adentra en una formidable cocina que combina la tradición gastronómica española con acertados guiños afrancesados y un divertido toque aventurero que hace que cada visita se convierta en una experiencia inolvidable.
Un encantador enclave, que se caracteriza por una atmósfera moderna y acogedora, donde sus amplios ventanales nos permiten disfrutar de la naturaleza durante la velada, para que gocemos de una experiencia única orquestada por Rubén Amro, que desempeña a la perfección el papel de maestro de ceremonias diseñando un impecable menú que está a la altura de los paladares más sibaritas.


Rubén no teme explorar ni innovar y su propuesta gastronómica abarca desde homenajes a la cocina madrileña, como el bocadillo de calamares al revés y la tortilla vaga con guiso de morro, hasta platos internacionales que están siempre a la altura de los paladares más exigentes, como el pad Thai de albóndigas de rabo en tempura. Y si hablamos de elegancia, los chipirones de anzuelo con salsa bullabesa o el exquisito salmón a la grenoblesa son siempre un rotundo acierto.
Cada plato en Cedro cuenta una historia, una travesía culinaria en la que la autoría del chef es evidente. La versatilidad y creatividad de Rubén Amro se refleja incluso en los postres, donde sabores inesperados como el celery, la remolacha o el lichi dan forma a delicias que desafían nuestras expectativas.
El recorrido comenzó con el montadito ibérico. Un bocado delicado y rotundo que resalta la calidad y el sabor inconfundible de los productos ibéricos. Le siguió el bombón crujiente de salmorejo, que se convierte en una versión sorprendente de esta clásica sopa andaluza, presentada en un formato que rompe con la tradición y juega con la textura.
El siguiente plato tomó forma en un innovador bocadillo de calamares al revés. Una reinvención del icónico bocadillo madrileño que despierta la curiosidad y el deleite a partes iguales y que nos condujo a un refrescante cogollo con aguacate, naranja y salsa rosa. Una sensacional combinación de frescura y suavidad que realza los sabores de cada ingrediente.
El rollito de atún con caviar que probamos después nos transporta al lujo y la sofisticación, mientras que los buñuelos de cocido madrileño ofrecen un guiño nostálgico a los sabores tradicionales en un formato inesperado. Las croquetas de sepia de Palamós nos recuerdan el sabor del mar en cada bocado, y la crema de castañas con alcachofas crujientes y virutas de foie, aporta una profundidad de sabores otoñales y elegantes que nos enamoró desde el primer bocado con sus atrevidos matices.



Continuamos con un espectacular bogavante al Jerez sobre papas aliñadas que se convierte en una impresionante oda a la cocina de producto, donde la delicadeza del bogavante se potencia con el aroma y la intensidad del Jerez, mientras que la ostra al ajillo rompe con la sutileza habitual de este molusco, otorgándole un giro potente y sabroso.
En el apartado de pescados, el salmón con salsa grenoblesa nos lleva a la tradición francesa con una elaboración que equilibra acidez y untuosidad. Para los amantes de la carne, la picaña de wagyu con mantequilla negra es una experiencia inolvidable, donde la jugosidad y el sabor intenso de esta carne premium se realzan con la profundidad de la mantequilla negra.
Una sorpresa inesperada es el pad thai con albóndigas de rabo de toro. Una divertida y original fusión de la gastronomía asiática y española, que juega con contrastes y especias, demostrando la versatilidad del rabo de toro en nuevas interpretaciones.
Los postres no se quedan atrás en esta experiencia culinaria. El helado de lichi con celery y remolacha aporta frescura y equilibrio en una combinación inusual, mientras que la cuajada pasiega con leche de cabra rescata la esencia de la tradición láctea. También probamos la crema catalana con helado de maracuyá que añade un toque tropical a un clásico español y su original torrija de chocolate con granizado de leche merengada, que reinventa la repostería tradicional, cerrando el menú con una nota dulce e indulgente. Finalmente, el arroz con leche kubak ofrece una textura crujiente que lleva esta famosa receta de la gastronomía china a una nueva dimensión en formato dulce.
El menú de Cedro no solo es una celebración de la gastronomía, sino también un homenaje a la creatividad y la maestría de la cocina contemporánea. Un verdadero festín para los sentidos que deja una huella imborrable en quienes tienen el placer de disfrutarlo. De este modo, Cedro se convierte en el plan perfecto para desconectar del frenético caos urbanita y disfrutar de una formidable propuesta gastronómica porque más que un restaurante se trata de un destino. Una magnífica opción para saborear una impecable cocina en plena naturaleza que siempre sabe mejor hospedándose en las acogedoras habitaciones del hotel… ¿Se os ocurre un plan mejor para disfrutar al máximo del fin de semana?
CEDRO
Dirección: Avenida de Madrid 58 Bis, 28491 Navacerrada, Madrid
Teléfono: 648 55 26 71
Web: https://alpino.boxarthotel.com/restaurante-cedro/









